LOS FOGONES

Una costumbre es la de reunirse (varones y mujeres) con sus guitarras y bombos, de vez en cuando algún otro instrumento como flauta o sikus, a interpretar canciones folklóricas.
En otros lugares, la reunión se realiza en casas de familia, en donde, en un patio (antiguamente de tierra) unos tocan instrumentos, otros bailan, algunos cantan y el resto toma alguna bebida refrescante. En este tipo de reuniones se respetan determinadas reglas («el que toca nunca baila» decía el Payo Solá): tener bien «cebado» a los guitarreros, donde, el término «cebar» hace alusión a no dejar sin bebida a los artistas.  El paisano, debe ir a una fiesta bien ataviado con bombacha, corralera, sombrero y poncho. Bien ensillado, bien prolijo, dicen.
Estas fiestas, terminan, por lo general, con una serenata a una ausente enamorada, o, tal vez, abrazados llorando alguna pena escondida. Lógicamente, no faltará alguno que otro dolor de cabeza por el exceso en la ingestión.

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