ESE OTRO.. COSQUIN

EL DE LAS ANÉCDOTAS

 

 

Hacer un festival en el mes de enero tiene sus riesgos, máximo en la década del sesenta en la que la tecnología se iba ajustando a las necesidades del momento, y en los que por la época las inclemencias del tiempo eran impredecibles y las lluvias se convertían en el peor enemigo de los espectáculos al aire libre.

Así tenemos  que durante varios años los cortes de luz eran moneda frecuencia ante el consumo elevado del ya instalado Festival en la Plaza Próspero Molina, algunos de ellos fueron de cierta envergadura y ello motivo a la instalación de equipos adicionales después de la quinta edición del mismo.

Otro acontecimiento a tener en cuenta es que la época estival es propicia a que de repente se desaten tormentas inesperadas y que se debieran suspender algunos desarrollos o esperar a que la lluvia amainara para la prosecución del festival.

Por ello en la década del sesenta se apeló a los medios al alcance para tratar de “cortar” las tormentas de verano. Así los miembros de la Comisión de aquellos años, en especial el Dr. Santos Sarmiento, un inquieto médico y amante de la antropología, junto a otros integrantes de aquella, decidieron traer un “especialista” de reconocida trayectoria en ahuyentarlas, los diarios de la época, en especial el Córdoba, dieron espacio a la noticia.Resultado de imagen para cosquin con lluvia

Por las crónicas sabemos que preparaba una ceremonia atrayente en la que hacía cruces en el suelo con un cuchillo y así “hería” mortalmente al meteoro.

El cronista destinado siguió de cerca la ceremonia y la primera noche donde la amenaza era alarmante, hizo gala de sus poderes y la tormenta se fue hacia otras latitudes. Su fama cobró altura y se promocionó sus poderes. La segunda noche de peligro, salió dispuesto a hacer valer sus poderes  sobre la naturaleza y no tardó en desplegar su arsenal de recursos ante la mirada absorta de los concurrentes al festival.

Sin embargo es sabido que el tiempo puede perder una batalla, pero a la larga inexorablemente termina ganando la guerra y esa noche a pesar de todos los recursos, las estrategias y rezos, la lluvia descargó toda su fuerza sobre Cosquín.

“El brujo” perdió el combate y partió cabizbajo hacia sus pagos sin volver a saberse más de él. Lo que importa en este caso es que estas ceremonias son parte de la cultura popular, de las creencias paganas que toda sociedad tiene, solo que a veces permanecen como conocimientos arcanos, solo que en Cosquín se visibilizan y se rescatan como parte presente de la cultura, a veces, no oficial, pero tan valederas como la académica. Por ello el espacio, que aquellos primeros integrantes de la Comisión supieron dar, es tan importante porque para llegar a ser Capital Nacional de la Cultura durante el transcurso del festival, es precisamente necesario poder rescatar los usos y costumbres de un sector de la sociedad que a veces no puede tener cabida a nivel masivo, de allí el valor de aquellos grandiosos gestos de los integrantes y organizadores del festival en sus orígenes.

Alfredo Ferrarassi

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *